martes, 22 de septiembre de 2009

FORMAS DE CONTAMINACIÓN


Con el crecimiento de la economía mundial y de la demanda de metales y minerales, las empresas mineras buscan más que nunca los ricos depósitos de las montañas… (y que en este contexto) América Latina es actualmente el objetivo principal de las empresas mineras internacionales, y las inversiones mundiales en materia de exploración en esta región abarcan el 29 por ciento. La apertura del sector de la minería a empresas extranjeras durante el decenio de 1990, la relativa estabilidad política alcanzada, las abundantes reservas y las grandes extensiones de tierra inexploradas han convertido a muchas zonas altas y montañosas de los países latinoamericanos en objeto de gran interés.


Pero la minería y el tratamiento de los minerales y los metales pueden producir desastrosas consecuencias ambientales tanto en las zonas montañosas como en las tierras bajas. Es más, como los ecosistemas montañosos son tan frágiles, su degradación puede ser difícil y a menudo imposible de corregir. Los aspectos más graves de la degradación ambiental debida a la minería son: los daños a la calidad y disponibilidad del agua; la pérdida de biodiversidad y de cubierta vegetal, y las consecuencias que la contaminación produce en la atmósfera, así como el calentamiento del planeta


La minería a menudo es un trabajo peligroso. La salud y la seguridad de los mineros y de sus comunidades de las montañas corren peligro a causa de diversos factores, desde la inhalación de humo y polvo hasta la contaminación del agua y la falta de medidas de seguridad adecuadas durante sus labores.


La contaminación provocada por actividades mineras a nivel mundial ha sido también señalada por el Informe sobre el Estado del Mundo del Instituto World Watch del año 2004: “La minería consume el 10 % de la energía mundial (4,900 a 6600 terawats/hora) y es responsable del 40 % de las emisiones de gases tóxicos a la atmósfera (142 millones de toneladas de dióxido de sulfuro/año”. Según el Mineral Policy Center, a nivel mundial, son 40 los mineros que mueren diariamente en sus sitios de trabajo.


Diversos estudios reconocen que: “La minería, pese a que nos da gran parte de nuestro sustento diario, también es una de las actividades más contaminantes y perjudiciales para el medio ambiente y el hombre. A lo largo de la historia, ha ocasionado grandes perturbaciones en diversas partes del mundo, con graves problemas ambientales en forma directa e indirecta”


En América Latina, diversos estudios han señalado los riesgos que representan las actividades mineras para la salud de las poblaciones pobres de su entorno: “La contaminación del agua y su calidad, el control de los residuos, el ruido, el polvo y la alteración de la tierra, son problemas que pueden afectar adversamente la salud y los medios de vida de los pobres y otros grupos vulnerables, que tienen poca capacidad de traslado ni medios para aliviar los efectos negativos.”









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